
¿Por qué sometemos a prueba los calentadores de baño en condiciones de humedad y calor?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los componentes electrónicos. Hay vapor por todas partes, cambios constantes de temperatura, y la humedad parece encontrar su camino hasta el más pequeño grieta. Si un tubo de cuarzo o un cable no está diseñado específicamente para soportar ese tipo de condiciones, se dañará mucho antes de lo esperado.
Por eso utilizamos pruebas de envejecimiento en condiciones de humedad y calor. En esencia, es una forma de simular años de uso en tan solo unas semanas.
¿Dónde suelen ocurrir los problemas?
La humedad y las lámparas de alta tensión no congenian. Cuando el vapor logra penetrar a través del sello de una lámpara halógena o infrarroja, afecta directamente a los electrodos. Esto provoca oxidación o lo que se conoce como “corriente de fuga”, es decir, la electricidad comienza a circular por el aislante. Y cuando eso ocurre, se produce un cortocircuito.
Para evitarlo, ponemos las lámparas en cámaras con un 95% de humedad y mantenemos cambios constantes de temperatura. Queremos que esos sellos débiles fallen cuanto antes, aquí en nuestro laboratorio, en lugar de en el techo del cliente. Si ese sello se rompe, incluso un poco, el filamento de tungsteno se oxida y se rompe al instante.
Es mejor que eso ocurra aquí.
El problema con el calor y la tensión
Nuestras lámparas están diseñadas para calentarse rápidamente. Para lograrlo, colocamos muchos vatios en un espacio muy pequeño. Esto genera una gran expansión térmica. Cuando combinamos ese calor intenso con la humedad externa, el vidrio queda sometido a una enorme presión.
También vigilamos de cerca el recubrimiento de las lámparas. Si este comienza a pelarse, no solo es feo a la vista, sino que también afecta la forma en que la lámpara emite calor. En otras palabras, ya no obtendremos el calor por el que pagamos.
El compromiso
El problema es que estas pruebas estrictas significan que tenemos que desechar más unidades durante la producción. Eso también hace que los tiempos de entrega sean algo más largos.
Pero es mejor que enfrentarse a la alternativa: tratar de reemplazar un Calentador defectuoso en un aparato instalado en el techo es un verdadero dolor de cabeza para todos los involucrados. Preferimos lidiar con los fallos en nuestro laboratorio, en lugar de recibir llamadas de clientes con calentadores rotos en sus casas.