
Ajustar la temperatura del freidor a la perfección (y mantenerla así)
Si has pasado tiempo cerca de freidores industriales, sabes bien cómo funciona todo. Unos pocos grados de diferencia pueden causar problemas: o el aceite se degrada más rápido de lo esperado, o la comida no queda bien cocida. Es un verdadero dolor de cabeza. Por eso hemos creado nuestros calentadores cerámicos circulares: para poner fin a esos cambios bruscos de temperatura de una vez por todas.
¿Por qué cerámica?
Elegimos la cerámica de alta calidad por una razón sencilla: es resistente. Los calentadores con revestimiento metálico suelen agrietarse cuando sufren choques térmicos extremos, pero la cerámica puede soportarlo sin problemas.
Pasamos mucho tiempo ajustando la conductividad térmica. Queríamos asegurarnos de que el calor se transmitiera desde el elemento calentador hacia el aceite de manera rápida y fluida, sin demoras. Esto nos permite estar a la altura de las grandes marcas internacionales, pero sin todos los excesos típicos de ellas.
Fin de los “excesos” de temperatura
El problema con los calentadores de freidores es el “exceso” de temperatura. Se establece una temperatura concreta, pero el calentador la supera, y de repente el aceite se quema.
Para solucionarlo, ajustamos la resistencia del elemento calentador para que funcione junto con controladores PID de alta precisión. Es una respuesta lineal: en cuanto el sensor alcanza el punto de temperatura establecido, el calentador disminuye su intensidad inmediatamente. Sin suposiciones, sin quemaduras, solo calor constante.
El compromiso (y la ventaja)
Estos dispositivos están diseñados para reemplazar a los calentadores convencionales. Los mantuvimos compactos porque, siendo honestos, se quiere tener tanto espacio como sea posible para el aceite dentro del tanque.
Ahora, una confesión: como la cerámica tiene más masa térmica que el metal fino, estos dispositivos tardan un poco más en calentarse desde cero. Tendrás que añadir esos minutos adicionales a tu rutina matutina.
Pero aquí está la ventaja: una vez que se calientan, permanecen calientes. Esa inercia térmica es muy útil. Cuando introduces una gran cantidad de alimentos congelados en el aceite, la temperatura no cae bruscamente. Se mantiene estable.
Además, las cocinas son lugares húmedos y sucios. Guardamos todo en cerámica para evitar que la humedad dañe los circuitos internos. Están diseñados para durar en condiciones reales.